PORTUGUÊSSUDOESTE-VIA DE LA PLATAFRANCÊS
NORTEINGLÊSFISTERRA
CAMINHO FINISTERRA / FISTERRA
FIN DO CAMIÑO - en galego HASTA FINIS TERRÆ - en español

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CABO DE FINIS TERRA

Una desviación casi obligada desde finales de la Edad Media y junto a la de Padrón, es la que conducía a Fisterra y Muxía, vinculados respectivamente a las leyendas de la traslación y la predicación del apóstol. Los peregrinos tenían la oportunidad de alcanzar el fin del mundo conocido y contemplar el océano en la sobrecogedora "Costa do Morte", prolongando su penitencia y venerando las reliquias de S. Guillermo a las imágenes de culto del Sto. Cristo y Ntra. Sra. de la Barca.

Numerosos itinerarios de viajeros y peregrinos describen la ruta, entre otros podemos citar los de Jorge Grissaphan, que fue eremita en Fisterra, el Sr. de Caumont, el barón de Rosmithal, Nicolás Popielovo, el obispo armenio Mártir, Doménico Fontana, Erich Lossota o Doménico Laffi.

El camino parte del Obradoiro por la Rúa das Hortas y pasa al lado de la carballeira y antiguo cenobio de S. Lourenzo de Transouto cruzando las comarcas de Amahía y Barcala hasta el Tambre en Ponte Maceira. Cerca está Negreira, con su pazo do Colón y la aneja capilla de S. Amaro, virtuoso varón que también peregrinó en busca de la inmortalidad.

Por las tierras altas y planos de Vilaserio y Maroñas se cruza el Xallas en Ponte Olveira atravesando Hospital y Brañas de Fonte Romeu o bien se toma por Buxantes hasta la Ría de Corcubión, primer encuentro con el mar. En Cee y Corcubión había hospitales para peregrinos. Por Sardiñeiro, donde antiguos trozos de la vía romana y topónimos como Hermedesuso constatan la antigüedad del camino, alcanzamos Duio, cuya ciudad romana fue "asulogada", según la leyenda, por sus pecados.

En Fisterra debemos dirigirnos hasta la antigua parroquial de Sta. M.ª das Areas, frente a la cual estaba el hospital de peregrinos, allí se venera el Sto. Cristo para luego subir a las ruinas de S. Guillermo y al promontorio del foro para ver la puesta de sol en el horizonte, algo que impresionaba profundamente a los antiguos. Durante la Semana Santa, las gentes del pueblo escenifican la Pasión e impresiona la Resurrección del domingo de Pascua, con la antigua danza de las espadas.

De Fisterra se puede ir a Muxía por un camino próximo a la costa o seguir desde Corcubión por Morpeguite. Antes de alcanzar la villa marinera nos encontramos el monasterio de Moraime con su iglesia románica. El Santuario de la Barca (Muxía) es el fin de esta desviación, su fiesta se celebra el domingo siguiente al 8 de septiembre y en ella, además de la procesión y los actos litúrgicos se "abala" la piedra o se pasa por debajo de la de "os cadrís" para reúmas; reviviendo así antiguos cultos paganos.

El retorno a Santiago solía hacerse por la costa bordeando el mítico monte del Pindo hasta Muros y Noia, que fueron importantes puertos del señorío compostelano y conservan interesantes cascos antiguos. Algunos aprovechaban la vuelta para conocer Padrón.